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February 06, 2022

Venezolanos sin Patria

 “La inconsistencia del gobierno de Biden es notable al expulsar a venezolanos, cuando hace menos de un año les otorgó Estatus de Protección Temporal a los venezolanos en Estados Unidos, basándose precisamente en las devastadoras condiciones en el país que los obligó a huir”. Tamara Taraciuk Broner, directora en funciones para las Américas de Human Rights Watch

En la historia reciente buscando refugio allende sus fronteras la tragedia venezolana tiene un nuevo capítulo. Ahora el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos-DHS comenzó a expulsar venezolanos amparado en el Título 42, una norma instaurada por el gobierno Trump que permite expulsar a inmigrantes con el argumento que se quiere evitar la propagación del virus. La deportación impide la posibilidad de solicitar asilo y permanecer en suelo norteamericano.

Lo extraño es que los primeros deportados no regresaron a Venezuela sino a Colombia pues según el gobierno colombiano esas personas ‘’tenían estatus migratorio’, es decir tenían protección temporal y luego intentaron ingresar de manera irregular a Estados Unidos. Una novedosa forma de complacer a la administración Biden menoscabando los derechos de los migrantes venezolanos. El argumento es que el gobierno del norte no reconoce a Nicolás Maduro como presidente y en consecuencia no existen relaciones diplomáticas, por lo que es ‘’imposible para el Departamento de Seguridad Interna retornar a los indocumentados a su país de origen’’.

Unos apátridas en el estricto sentido de la palabra. A diferencia de lo ocurrido con migrantes haitianos que luego de establecerse en varias naciones de Sur América llegaron masivamente a la frontera, miles luego fueron retornados a su país de origen. No es cierto que el gobierno colombiano haya negociado con autoridades norteamericanas un acuerdo para recibir a venezolanos deportados. De acuerdo con informaciones del Washington Post (https://www.washingtonpost.com/national-security/2022/01/31/biden-border-venezuelan-migrants-colombia/) el Secretario de Estado Anthony Blinken viajó a Bogotá en octubre para un acuerdo de modo que Colombia aceptara venezolanos expulsados.

‘’La promoción de un enfoque regional para manejar las presiones migratorias’’. Blinken no pudo decirlo con más claridad: ‘’El reto de la migración que estamos enfrentando en nuestro hemisferio no es un problema de un país’’. Una forma velada de pasarle el problema sólo Colombia que ha sido el país que más venezolanos ha recibido en su territorio (cerca de 2 millones). Por otro lado, resulta paradójico que el gobierno Biden les haya dado el Estatus de Protección Temporal a los venezolanos en Estados Unidos precisamente basado en las condiciones devastadoras que los obligó a huir y ahora los expulsa.

La administración Biden se ha visto incapaz no solo de darle una solución a la crisis migratoria, sino que se ha vuelto el blanco de las críticas de sus opositores por el alto flujo de personas que intentan cruzar. De acuerdo con cifras publicadas por las autoridades de inmigración, se produjeron un total de un millón setecientos mil detenciones a septiembre de 2021, de las cuales 25 mil fueron de ciudadanos venezolanos. Adonde fueron a parar todas esas familias?

No hay discusión que la frontera con México es una caldera en ebullición donde los coyotes sacan jugosa partida en lo que alguien definió como uno de los negocios más rentables de la época reciente. Una multinacional del tráfico humano que tiene muchas aristas y porqué no decirlo participación de autoridades policiales y de inmigración en varios países de Centro y Suramérica. Hasta hace muy poco en una pequeña localidad de la frontera colombo panameña llegaron más de 20 mil migrantes con nacionalidades africanas, asiáticas y mayoritariamente haitianas en su paso hacia el norte.

La patrulla fronteriza se resigna a llevar indocumentados a los centros de detención, pero su función primaria de velar por la seguridad se ha visto limitada por el alto flujo de personas que buscan ingresar a los Estados Unidos. Una de las situaciones de mayor complejidad es la forma como la patrulla debe actuar cuando se trata de lidiar con niños que llegan acompañados de sus padres o familiares quienes pasan a la Oficina para el Asentamiento de Refugiados.

Por razones logísticas y legales los menores son enviados vía aérea o en autobuses a varios estados adonde deben permanecer en muchos casos por largo tiempo antes de ser entregados a sus padres si han sido liberados, familiares o custodios. La política Cero Tolerancia impuesta por el gobierno Trump llevó a que cerca de mil setecientos menores nunca pudieron regresar con sus padres. Una experiencia sicológicamente traumática y dolorosa que deja huellas imborrables muy difíciles de superar.



September 26, 2021

Los Haitianos desbordan las Fronteras

 

“If you come to the United States illegally, you will be returned. Your journey will not succeed, and you will be endangering your life and your family’s lives.’’

‘’Si usted llega a los Estados Unidos ilegalmente, será devuelto. Su travesía no tendrá éxito y usted estará poniendo en peligro su vida y la de su familia’’

Alejandro Mayorkas

No debe sorprender que la crisis migratoria se concentre en una pequeña población fronteriza de nombre Del Rio en el estado de Texas. El Río Grande es la vía expedita para llegar a los Estados Unidos para miles de migrantes que hacen una travesía como para una película de terror. El caso más patético lo protagonizan los haitianos cuyo país es una vergüenza mundial por la forma de desgobierno y miseria que deben soportar sus habitantes. Los haitianos deben volar hasta Ecuador o Colombia en condiciones deplorables obligados a esperar semanas en otra frontera agreste para llegar a Panamá y de allí emprender su viaje al norte de Centro América.

La migración indocumentada que la derecha peyorativamente llama ilegal es el arma preferida de los partidos políticos no solo en los Estados Unidos. Un juego de ping pong del que se viene hablando hace décadas y que es promesa de campaña cada 4 años para que haya una ventana a la legalización. El limbo jurídico de millones de indocumentados sigue en ascenso. Los migrantes hay que insistir son una mercancía de cambio para los intereses de demócratas y republicanos.

Las dificultades en la frontera con México se han agudizado y encontrar una solución de momento es casi imposible. Y es entonces cuando los gobernantes acuden a remedios que empeoran la enfermedad. Asegurar un territorio tan extenso como reclaman unos y otros al tiempo que se cumplan las obligaciones humanitarias para los migrantes que huyen de dificultades económicas, inestabilidad política y violencia en sus países es la paradoja que hoy enfrenta el gobierno Biden.

La evolución de la crisis con los más de 15 mil migrantes acampados debajo de un puente en Del Río en condiciones inhumanas, las imágenes de patrulleros a caballo persiguiendo a los indocumentados, las deportaciones masivas vía aérea a Haití y la renuncia del enviado especial norteamericano a ese país rechazando la forma como la administración ha manejado esta difícil coyuntura, muestra la improvisación e incoherencia de sus políticas.

Las comunidades afro igualmente salieron a protestar argumentando discriminación racial a lo cual el presidente y su vice Harris en una salida más retórica que efectiva salieron a condenar las acciones de los agentes fronterizos. Unos chivos expiatorios para justificar la incapacidad de las autoridades en cabeza de Alejandro Mayorkas, director del Departamento de Seguridad Interna responsable de impartir e implementar acciones que verdaderamente ataquen las raíces de la inmigración indocumentada.

El gobernador de Texas Greg Abbott, reconocido por su ideología extrema optó absurdamente por enviar una caravana de patrullas a la frontera buscando blindar la entrada de ‘’ilegales’’. Es como si al balón que tiene varios orificios se le parcha solo uno y al final termina desinflado. La frontera es tan porosa como el balón. De acuerdo con cifras del Departamento de Seguridad Interna, de febrero a agosto la migra ha cogido a personas cruzando irregularmente 1.24 millones de veces, de los cuales un 56 por ciento han sido devueltos a México. Son números sin precedentes en los que no sólo son haitianos quienes intentan pasar. Por Centro América ingresan inmigrantes de África, Asia y Sur América.

Biden por su parte está tratando de detener el flujo migratorio usando la ley de salud conocida como Título 42 que permite a las autoridades negar la posibilidad de pedir asilo dadas las condiciones de la pandemia. Un engendro del gobierno Trump que es precisamente causa primigenia del desborde de migrantes.

Son muy pocas las opciones que tiene el gobierno para lidiar con un asunto tan complejo. Entretanto, para enfrentar las críticas de la oposición, la Casa Blanca está enviando más agentes de inmigración y de la patrulla fronteriza buscando contener el desborde de personas y montando albergues donde se definirá la suerte de miles de inmigrantes. La capacidad de los jueces para atender semejante tarea está al límite, por lo que miles de familias terminan libres a la espera de una citación judicial.   

 


June 13, 2021

No Vengan


"The very next day of Biden taking office the coyotes were here organizing groups of children to take them to the United States".

“Al otro día de la posesión de Biden, los coyotes estaban aquí organizando grupos de niños para llevarlos a los Estados Unidos’’ Alejandro Giammattei presidente de Guatemala.

La migración de cientos de miles de personas hacia la frontera sur es y será una papa caliente que hasta ahora ningún gobierno desde Ronald Reagan ha sido efectivo en controlar, cuando en 1986 se aprobó una amnistía generalizada legalizando a los indocumentados. Un asunto que se ha politizado y vuelto aburrido pues tanto demócratas como republicanos buscan excusas para que tantas y tantas iniciativas no logren el apoyo bipartidista necesario para convertirse en ley. Digamos que el fenómeno migratorio es como la corrupción, el tráfico de drogas y la prostitución, un negocio transnacional de enorme lucro para los llamados coyotes.

Los migrantes no sólo provienen de Centro América. Miles llegan a ese territorio desde Colombia luego de atravesar el país en su ingreso a Panamá como punta de lanza hacia el norte. Entonces las redes criminales no se limitan a la frontera mexico-americana como muchos quieren hacer creer. Los centroamericanos que a diario salen de sus países lo hacen por la incapacidad de sus gobiernos de ofrecer unas condiciones mínimas de vida donde la creciente corrupción de sus gobiernos y los huracanes que afectaron a varias naciones destruyeron viviendas, cosechas e imprescindibles obras de infraestructura.

Joe Biden se encontró con una situación que se fue tornando cada vez más crítica con migrantes que lograron llegar a la frontera y tuvieran que resignarse a esperar a que el nuevo gobierno cumpliera la promesa de una agenda migratoria más humana, frente a la política de ‘’cero tolerancia’’ impuesta por Trump. En su gran mayoría, los migrantes apelaron a la figura de asilados argumentando la creciente pobreza y violencia que azota a esa región y la incapacidad de los gobiernos de combatir el crimen organizado.

Sin embargo, la propia definición de asilado parte de la premisa de una persecución por razones políticas, una condición que no aplica para la inmensa mayoría de aspirantes. Es tal el flujo de personas que la administración continúa utilizando una norma impuesta durante la pandemia conocida como Título 42, que empodera a los agentes fronterizos a devolver a México sin trámite alguno a la casi totalidad de familias y adultos que intenten cruzar, exceptuando de esta penosa norma a los menores no acompañados en un loable gesto humanitario.

La cifra de aprehendidos en la frontera es la más alta de los últimos 20 años tal como lo indica la agencia que controla la frontera (ver gráfico adjunto). Lo que explica el aumento es precisamente la política restrictiva del anterior gobierno y la expulsión masiva de aquellos que intentaron cruzar ilegalmente. La tragedia humana la viven los miles de jóvenes y niños en manos de las autoridades de salud, en centros de detención que albergan a cerca de 17 mil menores, muchos de los cuales no tienen familiares en los Estados Unidos.  

La que se considera una fallida gira de la vicepresidente Kamala Harris por Guatemala y México en donde hubo más retórica que acción, demuestra la incapacidad de las autoridades de frenar la salida de ciudadanos centroamericanos buscando un mejor futuro. Si bien se prometieron recursos por valor de 4 mil millones de dólares, su implementación y resultados tomará tiempo. El contexto de la frase ‘’No Vengan’’ se dio en medio de una conferencia de prensa en Guatemala en la que Harris afirmó que la esperanza es ayudarle a los guatemaltecos y llamar la atención sobre los peligros de emprender un viaje hacia el norte. Eso lo sabe todo el mundo.

Como ocurre siempre en la política, alguien debe servir como el fusible para que en este caso el presidente Biden no sea el blanco de las críticas por lo que está sucediendo en la frontera. Sería injusto no reconocer cómo una de sus primeras acciones fue precisamente enviar una propuesta al congreso para legalizar a cerca de 10 millones de inmigrantes que se encuentran en condición de ilegalidad. Solo que nuevamente vuelven a relucir las trabas de la bancada republicana exigiendo un control en la frontera, lo que seguramente terminará en otra frustración.

No importa que haya una mayoría de estadounidenses apoyando un camino a la ciudadanía para los indocumentados según una encuesta de Quinnipiac. Además, los cientos de miles de Dreamers o jóvenes soñadores que desde el gobierno Obama siguen a la espera de una definición a su estatus migratorio y también se conviertan en ciudadanos con todos los derechos establecidos en la Constitución. El interminable juego de ping pong.



February 14, 2021

La Diáspora Venezolana y Centroamericana

 

“Salí de Honduras porque no tengo que darle a mi familia”

La decisión de migrar es un acto de valentía y arrojo. Unos por necesidad, otros por la oportunidad que aparece solamente una vez. El milenario fenómeno migratorio es una aventura a través de la cual el ser humano expresa su deseo de explorar nuevos rumbos en espacios geográficos desconocidos, no importa la incertidumbre que ello traiga. Lo que todo migrante lleva consigo es la esperanza por un futuro mejor, al igual que un sentimiento de desarraigo nada fácil de superar. Donde sentirse extraño y en no pocas veces rechazado, obliga a echar mano de la fortaleza de espíritu y demostrar que la desesperanza no es parte del lenguaje del inmigrante.

En América Latina están ocurriendo simultáneamente varios movimientos migratorios en direcciones opuestas. Por un lado, la diáspora venezolana que aprovecha la fragilidad de la frontera con Colombia llega al país que les abre las puertas unas veces fraternalmente y en otras con rabia y recelo. Hace algunas décadas, los colombianos ingresaban en masa a la Venezuela Saudita, también en la búsqueda de mejores condiciones. Quienes los rechazan no entienden que ese camino espinoso los obliga a seguir adelante sin mirar atrás. Aquellos que no se han atrevido a emigrar nunca sabrán lo que significa pasar de ser ciudadanos de origen a parias despatriados.

Muchos se enrumban hacia el sur. Ecuador, Perú o Chile es la meta. Un trayecto aún más largo y penoso. Resueltos en ese propósito, duele en lo mas profundo ver a hombres, mujeres y niños deambular por carreteras y caminos con la ilusión de llegar a unas tierras que poco les podrán ofrecer pues las desigualdades y oportunidades no son nada diferentes a lo que vivían, pero queda el deseo de encontrarse con otra realidad.

Al norte en Centro América, las caravanas que en principio se originaron en Honduras, ahora se replican en Guatemala y El Salvador. Esta narración que se repite muchas veces produce escalofrío.

‘’ Tengo 35 años, señora y dos hijos, chicos todavía. Una niña, la menor, Heidy Carolina, tiene cuatro; el otro es varoncito, Esmin Alexander. Va a cumplir siete años este 7 de febrero. Trabajé mucho en guardia de seguridad.

“Salí de Honduras el domingo 24. Yo salí solito, pero en el camino hay muchos grupos de gente con las que uno se acompaña. Me ha costado mucho porque aquí, en Guatemala, está dura la migración, la policía y todo. De hecho, me regresaron llegando a un lugar que llaman Poptún (unos cien kilómetros antes de llegar a la Casa del Migrante, en Santa Elena). Pero me regresé, porque no tengo nada en Honduras, nada que darle a mi familia allá. Reuní los requisitos que me pedían: una prueba de Covid y un permiso para entrar, y volví”

 

Siguiendo hacia el norte a la frontera con los Estados Unidos, se agolpan decenas de miles de inmigrantes a la espera de una luz que les alumbre el ingreso a esa la ‘’tierra prometida’’. Ni las penurias, ni las condiciones adversas, ni el acoso de las autoridades mexicanas los ha persuadido de regresar. Ni siquiera Trump con su despreciable ‘’tolerancia cero’’ y que ha dividido a tantas familias fue capaz de detener la ola migrante.

 

Joe Biden con su anuncio de una reforma migratoria no la tiene fácil. El congreso paritario donde abundan los nativistas y enemigos de la migración harán hasta lo imposible por bloquear la legalización de los que ya están en el país, así como de los que esperan pacientemente al otro lado en Tijuana.

 

Entretanto, Iván Duque presidente de Colombia anunció un plan de protección temporal que se propone regularizar a cerca de un millón de migrantes venezolanos indocumentados que ya se encuentran en el país. El naciente Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos (ETPV) busca integrar a esa población y permitirle acceder con mayor facilidad a trabajo formal, educación y salud. Colombia ha sido el principal receptor de inmigrantes en una cifra que sobrepasa el millón setecientos mil ciudadanos de origen venezolano.

 

Los elogios mundiales que reconocen ese esfuerzo, desde el secretario de la ONU hasta el Alto Comisionado para los Refugiados, contrastan con la ignorancia de quienes con acento xenofóbico, ven como amenaza la llegada y regularización de esa masa de refugiados cuya culpabilidad recae sobre el sátrapa de Caracas.



La Bestia

Trump acusado, detenido, reseñado…condenado?

‘’In reality, they’re not after me, they’re after you. And I just happen to be the person that’s in the way’ ’ ‘’En realidad no están c...